El vecino de enfrente me detuvo en el ascensor y me dijo: «¿Otra vez sola? ¿Su marido la dejó o fue usted quien se marchó?» Con una sonrisa. Como si fuera una pregunta normal. Las puertas del ascensor se cerraron. Íbamos al octavo piso. Y en esos treinta segundos le dije todo lo que pensaba de él. Salió en silencio. Y desde entonces me saluda sin levantar la vista.
Me divorcié hace tres años. No fue una tragedia, simplemente así es la vida. Mi marido y yo crecimos en
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